Barcelona.
El 1 de Enero me desperté muy nerviosa ya que el año iba a empezar con un viaje muy esperado a la ciudad Condal. David y yo decidimos viajar a Barcelona con Víctor y Aroa (su hermano y cuñada) para pasar los últimos días de Navidad juntos y así aprovechar para conocer la ciudad.
Realizamos el trayecto en coche saliendo desde Granada por lo que estuvimos unas ocho horas "enlatados", a las 13:00 arrancamos un Seat abarrotado de cosas hasta arriba, vaya es que parecía que nos mudábamos los cuatro en plan comuna hippie.
Tras unas horas de viaje paramos unos 20 minutos para comernos unos deliciosos bocadillos de jamón con tomate que nos había preparado Fabiola (madre de David y Víctor) y tras eso toque de diana y de vuelta a la carretera. ¡No podíamos perder ni un segundo! El trayecto estuvo muy tranquilo y sinceramente no nos aburrimos porque no paramos de hablar, leer, escuchar música y dar algunas que otras "cabezaillas" y ademas, pudimos ver cosas interesantes como el circuito de motos GP de Montmeló, una fábrica enorme de cemento o la desembocadura del río Ebro.
A las 21:00 llegamos a Martorell, lugar donde pasaríamos estos días, y lo primero que hicimos fue preparar nuestra habitación y acoplarnos un poquito. Tras esto Víctor y Aroa nos sorprendieron con que en el salón había un mueble el cuál teníamos que montar entre los cuatro para poder poner la tele (tele que jamás funcionó y a día de hoy aseguro que no funciona tampoco) y ahí estuvimos un ratico jugando a Ikea hasta que llegaron nuestras pizzas y se nos abrió el cielo.. y el estómago claro.
Más o menos para las 23.30 nos fuimos a descansar.
2 de Enero. David y yo nos despertamos sobre las 9:00 desayunamos los restos de pizza con un colacado y nos fuimos a arreglar para comenzar el día de turismo. Aroa nos llevó en coche hasta Colón y ahí comenzó el día, lo primero que vimos fue eso, la imponente estatua de Colón señalando a las América.
Cogimos un mapa y pusimos rumbo a Las Ramblas, pasear por por esta avenida fue súper agradable, el tiempo acompañaba y había puestos muy curiosos para pararse a ver. Tras unos minutos andando paramos a "repostarnos" con un chute de cafeína y seguimos hacia el barrio gótico.
Y fue ahí donde caí enamorada de Barcelona, caminar por aquellas estrechas calles, conocer cada recoveco, leer sus carteles históricos y flipar con cada vuelta de esquina fue precioso. En este barrio podemos encontrar la catedral de Barcelona, Catedral de la Santa Cruz y Santa Eulalia, un edificio religioso perfectamente gótico a juego con su barrio.
Como anécdota he de decir que la plaza donde se sitúa la catedral está repleta de palomas y una de ellas decidió cagarse encima nuestra.
De aquí volvimos a Las Ramblas para visitar el Mercado de la Boquería, lugar de parada obligatoria en Barcelona. Jamás he visto un mercado tan bonito, con tantos tipos de comida y puestos en los que babear por las tapitas que venden. Recomiendo probar los zumos naturales que vende en la entrada porque están deliciosos.
Salimos de aquí con rugidos en la barriga peeero había que continuar viendo cosas. Llegando al final de Las Ramblas nos encontramos con Canaletas que es la fuente donde en el Barça celebra sus títulos y fue una total decepción porque pensamos que sería más grande.
Y llegamos a Plaza Cataluña en donde había juegos navideños y decorados para los más pequeños. Desde ahí pasamos al Paseo de Gracia para conocer y maravillarnos con las casas diseñadas por el maestro Antonio Guaudí, no sin antes flipar con la cantidad de tiendas lujosas que podemos encontrar a lo largo de la Manzana de la discordia: Gucci, Prada, Dior y un largo etcétera. Y por fin llegamos a la Casa Batlló, lugar que yo estaba deseando de ver, pero nos fue imposible entrar dada la cantidad de personas que esperaban para entrar. (No es gratis).
Esta construcción civil fue el lugar de residencia de Josep Batlló, hombre de negocos textiles en 1903. Esta casa destaca a simple vista por su colorida fachada en la que Gaudí mostró su plena época naturista inspirándose en el dragón de la tradición catalana del San Jordi.
Más adelante podemos encontrar otra de las grande creaciones Gaudí, la casa Milá más conocida como la Pedrera y declarada Patrimonio de la humanidad, a mi parecer esta no es tan bonita de ver.
Recordando que las barriga nos rugían desde la visita a la Boquería decidimos volver al barrio gótico esta vez atravesando el carrer del Angels para comer en el Conesa Entrepans (recomiendo probar el bocadillo Catalán) situado en la plaza del ayuntamiento de Barcelona.
Tras dejar las tripas satisfechas fuimos a ver el Arco del Triunfo pasando por el Born.
Y de ahí hasta el parque de la Ciudadela a descansar. ¡Que ya nos lo merecíamos!
Tras consultar nuetro mapa pudimos ver que la Barceloneta estaba a solo unos minutos del parque así que pensamos que sería muy buena idea ir hacía allí para relajarnos y tomar un ratito el sol.
Ya era hora de volver a casa tras un largo día turisteando. Por lo que pusimos rumbo a la Estación de Sants (hay que puntualizar que desde la Barceloneta hasta Sants hay un buen pateo) y ahí cogimos el cercanías no sin antes liarnos con los tickets, horarios y todo lo que había en la estación para ir a cenar con Víctor y Aroa.
3 de Enero. Toque de campana a las 9:00, desayunamos unas tostadas con colacao.
Esa mañana fuimos a visitar el monasterio de Montserrat y la montaña donde se sitúa. Esta lugar es una preciosidad, sus parades de montaña te atrapan, las vistas son espectaculares y hace mucho frío pero merece la pena ir para visitar a la virgen de la Monereta.
Después de esta visita a las alturas fuimos a comer con Víctor por la zona en la que él trabaja y nos dimos un buen homenaje para salir pitando esta vez hacia el Park Güell, allí estuvimos una horita más o menos paseando por sus jardines, patios y demás estancias a la par que nos maravillamos con la técnica del trencadís de Gaudí y flipamos con las vistas de Barcelona que se pueden ver desde la parte alta del Park.
Cuando ya empezaba a caer la tarde estuvimos paseando por el barrio de Gracia hasta toparnos con la Sagrada Familia en donde decidimos parar a tomarnos una pequeña merienda.
Y desde aquí nos dirigimos hacia el Arco del Triunfo para coger el cercanías de vuelta a casa.
4 de Enero. El jueves nos despertamos media hora antes para poder ir a desayunar a la cafetería de abajo de casa y poder recargar las pilas mañaneras ya que el día preveía que iba a ser largo.
Este último día en Barcelona se lo dedicamos en gran parte a la obra cumbre del arquitecto catalán por excelencia y poder poner así el broche final a nuestro viaje modernista catalán, La Sagrada Familia.
La Sagrada Familia es una construcción religiosa aún en proceso para que merece muchísimo la pena visitar, solo con mirar hacia arriba, sus pórticos, fachadas y todo tipo de decoraciones te atrapa sin posibilidad de dar marcha atrás. Pero como todo en este vida, la verdadera belleza se encuentra en su interior, es impresionante caminar por sus naves y poder disfrutar de las luces naturales de colores que reproducen sus majestuosas vidrieras y curiosear cada rincón. Hay que decir que la audioguía que ofrece la visita es de gran ayuda para comprender el mundo que Gaudí recreó tanto fuera como dentro de esta maravilla.
Aún con la emoción de haber podido visitar este lugar fuimos a comer a un restaurante chino (Chen Ji) que vimos recomendado en una guía de viajes y el cuál resultó ser todo un gran acierto porque la comida estaba deliciosa, las cantidades eran muy generosas y el precio era aún mejor. ¡Una pena que no se nos ocurriera echarle una foto de la comida antes de devorarla!
Tras comer como unos cosacos y casi sin poder ni andar de lo llenos que estábamos fuimos paseando hasta el parque de la Ciudadela para descansar y así digerir el homenaje que nos habíamos pegado.
Después de estar pensando que hacer para poder aprovechar nuestra última tarde en Barcelona, a David se le ocurrió que podía ser buena idea ir a visitar la montaña MontJuic y su castillo.
¡¡¡¡AVISO!!! ¡¡HAY QUE ESTAR UN PELÍN EN FORMA PARA SUBIR HASTA LA CIMA!!
Aunque el paseo es empinado merece muchísimo la pena subir a pie ya que por el camino vas observando como poco a poco Barcelona se sitúa a tus pies y es muy agradable caminar entre los jardines que se encuentran en la montaña. El castillo de Montjuic se encuentra en una zona privilegiada de la ciudad, tiene una estructura muy original y solo tiene un precio de entre 3 y 5 euros para poder visitarlo.
Con el frío del atardecer en el cuerpo decidimos coger un bus que nos dejaba en plaza España y así poder coger el cercanías para regresar a Martorell.
¡El día aún no había terminado! esa noche íbamos a poder disfrutar de un partido del Barça de baloncesto en el Palau.
Y ahora sí para finalizar el día y concluir nuestro viaje a Barcelona nos dimos un último capricho de Roscón de Reyes y ¡a dormir que había que madrugar!
5 de Enero. 7:15 avión de vuelta a Granada.